Más allá del visor: el próximo capítulo de XR está tomando forma
Algo está cambiando en XR. La industria se acerca a convertir la realidad extendida en algo que usamos a diario, no solo en algo que experimentamos.

¿Qué hará que merezca la pena utilizar la próxima generación de dispositivos XR todos los días?
Algo está cambiando en la industria XR.
Tras años de avances tecnológicos, prototipos ambiciosos y una evolución constante de los visores inmersivos, una nueva generación de dispositivos vuelve a poner el foco en una ambición que lleva tiempo presente en el sector: integrar estas tecnologías en nuestra vida cotidiana. Meta, Samsung, Google, Snap, XREAL y Apple están explorando qué vendrá después. Sus propuestas son diferentes, desde gafas ligeras con inteligencia artificial hasta dispositivos con capacidades de visualización espacial más avanzadas, pero todas apuntan hacia un objetivo común: acercar las experiencias digitales al mundo real.
¿Qué es diferente esta vez? La industria está cada vez más cerca de conseguir que XR sea algo que utilizamos, y no solo algo que experimentamos.
La pregunta ya no es únicamente cuánta tecnología podemos integrar en un visor o hasta qué punto podemos crear experiencias inmersivas. Es algo mucho más fundamental: ¿qué hará que merezca la pena utilizar la próxima generación de dispositivos XR todos los días?
Diferentes dispositivos, una ambición compartida
Los últimos meses nos han permitido vislumbrar hasta qué punto puede llegar a diversificarse la próxima generación de dispositivos XR.

Meta Ray-Ban Display, con un precio de 799 dólares, y Meta VR Glasses, presentadas en el Meta Connect de este año, con un lanzamiento previsto para primavera de 2027 a un precio de 1.299 dólares.
Meta continúa ampliando sus ambiciones en el ámbito de las smart glasses, la inteligencia artificial y la computación inmersiva. Sus Ray-Ban Display representan un paso importante hacia la integración de información visual en un formato pensado para el uso cotidiano, mientras que su exploración de nuevas gafas VR más avanzadas apunta a que las experiencias inmersivas también evolucionan hacia dispositivos más ligeros y fáciles de llevar.

XREAL Aura, el ecosistema Android XR de Samsung y Google, y Snap Specs.
Mientras tanto, Google y Samsung siguen impulsando Android XR, posicionándolo como un ecosistema para una nueva generación de dispositivos. Las futuras gafas Aura de XREAL representan otra aproximación a la computación espacial, mientras que Snap se prepara para llevar su plataforma Specs a un público más amplio.
Diferentes arquitecturas de hardware. Diferentes enfoques de visualización, procesamiento e interacción. Diferentes ideas sobre qué dispositivos querrán llevar realmente las personas. Y esa diversidad importa.
Durante años, buena parte de la conversación en torno a XR se ha centrado en si una tecnología acabaría sustituyendo a otra. ¿Reemplazaría la realidad mixta a la realidad virtual? ¿Harían las smart glasses que los visores inmersivos quedarán obsoletos? Pero quizá nos estamos haciendo la pregunta equivocada.
Creemos que el próximo capítulo de XR no sustituirá al anterior. Lo ampliará.
Las experiencias de realidad virtual completamente inmersivas seguirán teniendo su espacio en los videojuegos, el fitness, la formación y el entretenimiento. La realidad mixta continuará explorando las posibilidades de combinar entornos físicos y digitales. Y las smart glasses podrían abrir una categoría completamente diferente de experiencias, diseñadas para momentos en los que ponerse un visor sencillamente no tendría sentido. El futuro de XR quizá no pertenezca a un único dispositivo, sino a un ecosistema de tecnologías capaces de responder a diferentes necesidades.
De la inmersión a la vida cotidiana
Durante buena parte de su historia, XR ha consistido en transportarnos a otros lugares. La realidad virtual hizo posible adentrarse en entornos completamente digitales, explorar mundos imposibles y vivir experiencias que la realidad física nunca podría ofrecer. A medida que la tecnología evolucionaba, la realidad mixta comenzó a incorporar contenidos digitales a nuestro entorno. Ahora, las smart glasses están llevando esa evolución un paso más allá. En lugar de pedir a los usuarios que entren en una experiencia digital, la ambición es cada vez más hacer que esas experiencias estén disponibles allí donde ya se encuentran.

Indicaciones de navegación cuando las necesitamos, información de entrenamiento sin consultar el móvil, asistencia en tiempo real o información contextual sin interrumpir lo que estamos haciendo.
Puede que estas aplicaciones parezcan relativamente sencillas si las comparamos con los mundos inmersivos que XR ha prometido tradicionalmente. Pero su potencial reside precisamente en esa sencillez.
La tecnología no siempre tiene que crear experiencias extraordinarias. A veces, su mayor valor está en hacer que una experiencia cotidiana sea mejor.
Para Ana Molina, nuestra CEO, esto representa una evolución importante en la forma en que la industria entiende la computación espacial.
“Durante años, XR se ha centrado en transportar a las personas a mundos digitales. Ahora estamos viendo una nueva oportunidad: llevar las experiencias digitales al mundo en el que ya vivimos. El verdadero potencial no está solo en crear nuevas realidades, sino en conseguir que la tecnología forme parte de nuestra vida cotidiana de una manera natural y útil.”
— Ana Molina, CEO y cofundadora de Odders
Este cambio también plantea nuevos retos. Diseñar para la vida cotidiana significa tener en cuenta la comodidad, la aceptación social, la accesibilidad y las condiciones del mundo real. Un dispositivo que funciona perfectamente en una demostración controlada también debe demostrar su utilidad en una calle concurrida, durante un entrenamiento o a lo largo de un día cualquiera. La tecnología debe adaptarse a la vida de las personas, y no al revés.
El hardware está llegando. ¿Dónde están las aplicaciones imprescindibles?
Hay algo especialmente emocionante en observar cómo toma forma una tecnología emergente. Cada nuevo dispositivo incorpora mejores componentes, nuevas posibilidades de interacción y nuevas oportunidades para los desarrolladores. Sin embargo, la historia de la tecnología de consumo ha demostrado en repetidas ocasiones que la innovación tecnológica, por sí sola, no garantiza la adopción. Un producto puede ser impresionante sin llegar a convertirse en imprescindible. Y a medida que más empresas entren en el mercado de las smart glasses, esta distinción será cada vez más importante.
El hardware crea posibilidades. Las experiencias impulsan la adopción.
El verdadero reto ahora es transformar las capacidades tecnológicas en productos que resuelvan problemas reales. ¿Qué pueden hacer las smart glasses mejor que un smartphone? ¿En qué situaciones supone una verdadera ventaja interactuar sin utilizar las manos? ¿Cuándo es necesaria una pantalla y cuándo sería más eficaz una interfaz de audio? Son preguntas de producto tanto como de tecnología.
Para Jaime, nuestro CSO, las respuestas marcarán la próxima etapa de XR.
“El nuevo hardware abre posibilidades muy interesantes, pero el verdadero reto está en convertir esas capacidades en experiencias que las personas realmente quieran utilizar. El próximo gran éxito de las smart glasses no será necesariamente la aplicación más impresionante desde el punto de vista tecnológico. Será aquella que resuelva un problema real y tenga sentido en la vida cotidiana de las personas.”
— Jaime Pichardo, CSO y cofundador de Odders
El fitness y el deporte son un buen ejemplo.

Cuando estamos montando en bicicleta, corriendo o siguiendo un entrenamiento, interactuar con un smartphone puede resultar incómodo, distraernos o, sencillamente, ser poco práctico. Acceder a información relevante mediante audio o una interfaz visual ligera podría hacer que la experiencia resultara mucho más natural. El mismo principio se aplica a la navegación, la asistencia manos libres, la comunicación y determinados entornos profesionales. Son ámbitos en los que las nuevas interfaces podrían ofrecer ventajas significativas frente a los dispositivos actuales. Pero la industria tendrá que resistir la tentación de desarrollar aplicaciones simplemente porque el hardware permite hacerlo. Puede que las experiencias más valiosas no sean las más espectaculares visualmente. Quizá sean aquellas que eliminan fricciones, ahorran tiempo o ayudan a las personas a conseguir algo sin tener que pensar en la tecnología que hay detrás. Y eso exige una mentalidad de desarrollo diferente: menos centrada en demostrar funcionalidades y más enfocada en comprender el comportamiento, el contexto y las necesidades reales de los usuarios.
Construyendo lo que viene
En Odders hemos tenido la oportunidad de vivir desde dentro la evolución de las tecnologías XR.

Desde los primeros años de la realidad virtual hasta las plataformas actuales de realidad mixta, las experiencias impulsadas por IA y las nuevas smart glasses, hemos visto cómo cada salto tecnológico abre nuevas posibilidades, pero también plantea nuevas preguntas. Por supuesto, el hardware es solo una parte de la historia. La convergencia entre XR e inteligencia artificial está abriendo un abanico completamente nuevo de posibilidades, especialmente en el ámbito de la computación personal y contextual. Es un tema que exploraremos con más profundidad en nuestro próximo artículo.
Desarrollar productos en el ámbito de los videojuegos, el fitness y las experiencias inmersivas nos ha enseñado algo importante: la distancia entre lo que la tecnología puede hacer y lo que las personas realmente quieren utilizar suele ser mayor de lo que parece. Reducir esa distancia es lo que da sentido al desarrollo de producto.
A medida que XR se expande más allá de los visores tradicionales, estamos explorando cómo nuestra experiencia en tecnologías inmersivas, diseño de interacción, inteligencia artificial y aplicaciones para el mundo real puede trasladarse a nuevos tipos de productos y experiencias. No porque todas las experiencias tengan que ser espaciales. Ni porque todas las interacciones necesiten inteligencia artificial. Y, desde luego, tampoco porque todas las pantallas deban situarse delante de nuestros ojos. Sino porque estas tecnologías, cuando se aplican con criterio, pueden mejorar de verdad determinadas experiencias.
La industria sigue experimentando. Todavía no sabemos qué dispositivos, modelos de interacción o ecosistemas acabarán consolidándose. Y es poco probable que una única solución funcione para todo el mundo. Sin embargo, algo parece cada vez más claro: XR está entrando en una etapa en la que las capacidades tecnológicas y la utilidad cotidiana deben estar mucho más conectadas.
El próximo capítulo de XR no estará definido por un único dispositivo, plataforma o tecnología. Lo definirán las experiencias que consigan dar sentido a todas esas posibilidades.
El hardware está tomando forma. Las posibilidades siguen creciendo. Ahora llega la parte más interesante: construir algo que las personas realmente quieran utilizar. Y no podríamos pedir un equipo mejor para ayudar a hacerlo realidad.
Lo que estamos explorando
Ideas continuas sobre innovación, cultura y proyectos de Odders.

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