La cultura se demuestra en movimiento
La cultura no se define en un documento, sino en hábitos y comportamientos como nuestro Odders Movement.

La cultura no se define en una slide. Ni en una web de valores. Ni en un discurso interno. Se ve en lo que la organización hace de forma repetida, en los hábitos que impulsa y en las decisiones que normaliza. En cómo convierte una regla en un comportamiento. Actualmente muchas compañías están reformando su cultura interna con dinámicas que van más allá del trabajo estrictamente operativo: programas de wellbeing, retos saludables, actividades de equipo, team buildings, modelos más flexibles y acciones pensadas para conectar personas y equipos. No es una moda pasajera. Es una respuesta a una realidad evidente: la salud, el compromiso y la cultura están conectados.
McKinsey estima que invertir en salud integral de la plantilla puede generar entre 3,7 y 11,7 billones de dólares de valor económico a escala global, por su impacto en productividad, atracción, retención y absentismo. El informe Health and wellbeing at work 2025 de CIPD muestra además que cada vez más organizaciones lo están abordando de forma estructural: el porcentaje con una estrategia específica de wellbeing pasó del 44% en 2020 al 57% en 2025, y el 74% afirma que el bienestar ya está en la agenda de la alta dirección.
Pero no todo vale. Las culturas sólidas no se construyen con acciones aisladas. Se construye cuando una empresa decide que ciertos comportamientos importan y que los integra en el día a día. Ahí está la diferencia entre comunicar una cultura y vivirla. Deloitte lo resume bien: cuando una organización aumenta su compromiso con el bienestar y la sostenibilidad humana, los trabajadores reportan mejor experiencia, más engagement, mayor intención de permanencia y más confianza en el liderazgo. Esto no es una conversación teórica, es parte de nuestro ADN.

Somos una empresa centrada en reescribir el fitness. Lo hacemos con producto, con visión y con una manera concreta de entender el movimiento. Por eso tendría poco sentido hablar de hábitos saludables hacia fuera y no activarlos hacia dentro. En nuestro caso, el fitness no es solo una categoría. Es una forma de trabajar. Una manera de relacionarnos con la energía, la constancia y el progreso. De ahí nace Odders Movement. Nuestro primer reto saludable del año fue simple y efectivo: andar 8000 pasos al día. Pero simple a veces no significa pequeño. Precisamente ahí estaba su fuerza. No planteamos una acción espectacular ni una campaña puntual. Planteamos un hábito, algo medible. Realista. Compartido. Una práctica que cualquiera podía incorporar a su rutina diaria desde su propio contexto, con flexibilidad, pero con una dirección común. Y ese es el punto. Cuando una iniciativa es buena deja de sentirse como una obligación y empieza a funcionar como cultura.

El reto de los 8000 pasos no buscaba convertir a nadie en atleta. Buscaba algo más importante: introducir movimiento en el día a día, dar una señal clara sobre qué tipo de compañía queremos ser y llevar nuestros valores al terreno de los hechos. En un entorno de trabajo cada vez más digital, sedentario y fragmentado, crear dinámicas compartidas alrededor de la actividad física también es una forma de reconectar con lo esencial. Gallup ha advertido que el compromiso global de los empleados volvió a caer en 2024 y que ese descenso tiene un coste económico real. Cuando las empresas mejoran la experiencia diaria de las personas, no están ofreciendo un extra, sino reforzando una condición esencial para rendir mejor.
En Odders, además, cobra un significado especial. Si quieres transformar la relación de las personas con el fitness, también tienes que vivir esa transformación dentro de tu propia organización. No por imagen, sino por estrategia. Lo que ocurre dentro y lo que proyectas fuera no pueden ir por separado: tienen que moverse en la misma dirección.

Por eso, el impacto de iniciativas como Odders Movement va más allá del reto en sí.
Sirven para:
- Convertir los valores en comportamiento
- Para reforzar una cultura más activa
- Para generar compromiso sin forzarlo
- Para crear conversación entre equipos
- Para hacer visible que el bienestar no es un beneficio accesorio, sino una parte esencial de nuestra forma de entender el trabajo.
Y sirven, sobre todo, para recordar algo básico: una cultura fuerte no se impone. Se entrena. En nuestro caso, empezar con 8000 pasos diarios fue una forma concreta de hacerlo. De demostrar que en Odders no hablamos de fitness solo como producto. Lo integramos en nuestras dinámicas. Lo llevamos a la práctica. Forma parte de cómo trabajamos y de quiénes somos.
Porque la cultura cuando es real, no se dice. Se nota. Y hace que sigamos en movimiento.
Lo que estamos explorando
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